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      A la falda del Teleno, montaña sagrada de los Astures, está situada la ciudad de Astorga.

         Astorga, cabeza de los Amacos, herederos de ligures y celtas, los romanos entran en ella unos 14 años a. de C. y la nombran capital de los pueblos que van desde el río Astura (Esla) hasta el mar.

   Octavio Augusto le da el rango de ciudad y el título de Augusta; él mismo manda construir las murallas, parte de las cuales se conservan hasta nuestros días. Cinco puertas daban acceso a la ciudad: Puerta Obispo, Puerta de Rey, Puerta de Hierro, Postigo y Puerta de Sol.

        Astorga, debido a su situación, se convierte en un importante nudo de comunicaciones en tiempos del Imperio Romano.

      Con la caída de este Imperio, llega la decadencia a la ciudad y allá por el año 456, el godo Teodorico la destruye por primera vez, quedando prácticamente despoblada. Es a partir del año 460 cuando un obispo, Santo Toribio, comienza su reconstrucción y al mismo tiempo organiza la iglesia diocesana. Reinando Alfonso el Casto (S. VIII), no pudiendo resistir la invasión árabe, queda nuevamente destruida y abandonada hasta que a mediados del siglo IX, Ordoño I ordena al Conde Gatón, Gobernador del Bierzo, repoblarla con las familias bercianas, volviendo la tranquilidad a estas tierras.

      A finales del siglo X, ante el temor del látigo de Almanzor, sus habitantes la abandonan, aunque en esta ocasión la ciudad no fue destruida. Con motivo de las peregrinaciones al Sepulcro de Santiago, en tiempos de Alfonso VI, la ciudad vuelve a resurgir de sus cenizas, se levantan murallas y se inicia la primitiva catedral. Se levantan hospitales (en todo el camino Jacobeo, sólo Burgos la supera), monasterios e iglesias; surgen los arrabales de San Andrés, Puerta de Rey y Rectivía.

    En 1675 se hace una nueva reforma de la Catedral y se edifica el consistorio, siendo hoy una de las edificaciones civiles más importantes de nuestra provincia.

 El título de Benemérita le viene dado a la ciudad, por la valentía demostrada en el s. XIX cuando Napoleón Bonaparte invade nuestra nación. Aquí sus hombres, después de un largo asedio, produjeron importantes bajas a sus sitiadores sufriendo los horrores de la guerra y sus consecuencias: destrucción de murallas, arco de Puerta Obispo, Puerta de Hierro ... y daños muy considerables en la ciudad y arrabal de Rectivia. El rey Fernando VI, para impedir la reunión de los liberales, ordenó la destrucción del interior de las fortalezas y entre ellas el hermoso palacio fortaleza que en el siglo XV levantaran los marqueses de Astorga.

     Goza la ciudad de Astorga de una especie de palacio de hadas, construido por encargo del obispo Grau al arquitecto Gaudí en el año 1895, tras el incendio que asoló al Palacio Episcopal.

        Y esta ciudad repoblada por bercianos, habitada por maragatos, judíos y otros pueblos, conserva de su esplendor histórico: la red de cloacas, la Ergástula, termas, lápidas y esculturas truncadas, fragmentos de mosaicos y pinturas murales que ayudan a cuantos nos visitan a conocer un poco nuestro paso por el tiempo. 

           Actualmente Astorga es un cruce de caminos: Camino de Santiago, Vía de la Plata ... por el  que son muchos los peregrinos y otros viajeros los que la visitan, trayendo y llevando cultura. Es a la vez un centro comercial, administrativo y religioso para aquellas comarcas que la circundan: La Vega, Maragatería, la Sequeda, La Cepeda, recibiendo también la visita de otras más alejadas como pueden ser la Valduerna y la Cabrera.

                              


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