ROPI Y LA JIRAFA

Érase una vez en la sabana de la selva, un negrito llamado Ropi. Era bajito y se encontraba con hambre ya que por su estatura no alcanzaba a coger los frutos que se encontraban en las copas de los árboles.

Por su lado pasó una jirafa que se encontraba triste porque se había perdido de su manada. La jirafa preguntó a Ropi:

_ ¿No habrás visto pasar por aquí a un grupo de jirafas?

Ropi le contestó muy triste que no. La jirafa le preguntó:

_ ¿Qué te pasa? Pareces muy triste.

Ropi le contestó que llevaba mucho tiempo sin comer y tenía muchísima hambre. Le explicó que al bajito no podía coger los frutos altos que quedaban en los árboles.

La jirafa le propuso un trato. Si ella le ayudaba a coger los frutos de las copas de los árboles, Ropi le tenía que ayudar a buscar a su manada. Al muchacho le pareció fenomenal y aceptó.

Ropi se subió encima de la jirafa y esta le aproximaba a los árboles altos. Estando el muchacho en lo alto de uno de los árboles que había con frutos, vió a lo lejos una manada de jirafas.

Ropi se la dijo a la jirafa y así los dos quedaron tan amigos y cumplieron su trato. El chaval ya había recuperado fuerzas para seguir adelante y cada uno de ellos siguió su camino.

Javier Bujedo – 4º de Primaria