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Érase una vez en la sabana de la selva, un negrito llamado Ropi. Era bajito y se encontraba con hambre ya que por su estatura no alcanzaba a coger los frutos que se encontraban en las copas de los árboles. Por su lado pasó una jirafa que se encontraba triste porque se había perdido de su manada. La jirafa preguntó a Ropi: |
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_ ¿No habrás visto pasar por aquí a un grupo de jirafas? La jirafa le propuso un trato. Si ella le ayudaba a coger los frutos de las copas de los árboles, Ropi le tenía que ayudar a buscar a su manada. Al muchacho le pareció fenomenal y aceptó. |
Ropi se subió
encima de la jirafa y esta le aproximaba a los árboles altos. Estando
el muchacho en lo alto de uno de los árboles que había con
frutos, vió a lo lejos una manada de jirafas. |
Javier
Bujedo – 4º de Primaria |
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