DON QUIJOTE

 

 

Montado en flaco rocino,

con lanza y con armadura,

cabalga por la llanura,

más allá del quinto pino.

 

Todos llaman don Quijote

a un héroe tan atrevido,

que por flaco y escurrido,

más parece un monigote.

                                                           

No hay duda de su nobleza,

pero con tanta lectura

y sus ganas de aventura,

ha perdido la cabeza.

 

 

SANCHO PANZA

 

 

Se llamaba Sancho Panza

y trabajó de escudero

de un famoso caballero:

don Quijote de la Mancha.

 

Quería el hombre sencillo,

ayudando a su señor,

llegar a gobernador

y vivir en un castillo.

 

Así que dejó su huerto

para salir al camino,

y, montado en un pollino,

deshacer más de un entuerto.

 

 

 

DULCINEA

 

                               

Préstame mucha atención:

a don Quijote el famoso

una dama del Toboso

le ha robado el corazón.

 

Me han dicho que Dulcinea

no tiene un trato muy fino,

que huele siempre a gorrino

y que no chilla, berrea.

  

Pero el hidalgo manchego

la ve delicada y bella

porque está loco por ella;

¡para algo el amor es ciego!

 

 

 

ROCINANTE

 

 

Qué vida la del rocín:

él, que se queja tan poco,

tocarle un amo tan loco,

metido en tanto trajín.

 

Y es que el pobre Rocinante

no es ninguna maravilla,

se le notan las costillas

y tiene muy poco aguante.

  

Mas es un caballo fiel;

igual al paso que al trote

-eso piensa don Quijote-,

no existe mejor corcel.