Mensajes de ex - alumnos /as, padres, madres, profesores...

Aquí iremos colocando los mensajes y correos que nos lleguen sobre el 25 aniversario del Colegio

 

25 años. La confirmación del entusiasmo

  

    El tiempo traiciona o certifica y la memoria me indica que ya son 14 años desde que concluyó mi etapa en La Palomera.

    Hoy, o quizá siempre y yo era ajena, la educación se ha convertido en uno de los grandes debates del momento. Y no es para menos. Los expertos analizan el fracaso, las deficiencias y como no, los aciertos. Los padres se angustian por los hábitos que sus hijos adquieren en el colegio, los alumnos ahí están, expectantes, y los profesores se balancean permanentemente entre la ilusión y la desesperación; aunque supongo que eso va implícito en la vocación del docente.

    Yo, que no soy ni experta ni madre, puedo hablar de lo que recibí. Ese es mi análisis. Siempre entendí, quizá tuve la suerte de escucharlo también en casa, que la educación no es sólo la suma de conocimientos, ni tampoco es sólo el colegio el responsable de la misma. Lo entendí bien después; lo entiendo mejor ahora, con el poso que se ha instalado, con el análisis que propicia la madurez que se va ubicando irremediable y afortunadamente.

    Fui feliz el día que aprendí a leer, el momento en el que tuve independencia para disfrutar de mis cuentos; cuando aprendí a escribir, a sumar, cuando supe lo increíble y fascinante que era el cuerpo humano; cuando descubrí quienes eran esos romanos que vivieron en este lugar en el que nací y vivo... pero eso no es suficiente si no se adereza de otros matices, quizá más discretos, más imperceptibles pero tremendamente ricos, constructivos y decisivos, en definitiva. Cada día lo tengo más claro.

    Con el paso de los años tengo la sensación de que el mundo anda escaso de sensibilidad. Y puede que ahí radique parte de la clave y puede que eso sea lo que ha caracterizado a este centro, que apostó desde sus inicios por construir personas inquietas, pensantes, comprometidas, sensibles y delicadas en el transcurso de un tiempo determinante en la persona: en esos años que cimentan, que dan forma.

    Voy asumiendo, como espectadora, que aprender a leer no confiere amor por la lectura; que conocer la fauna y flora no implica respeto por la naturaleza; que descubrir las características del gótico no repercute por inercia en embriagarse contemplando la Catedral... es así, nos guste o no: En esta época en la que todo el mundo tiene un máster y habla un montón de idiomas uno tiene la impresión de que se ha ganado mucho, por supuesto, pero que se está difuminando lo esencial.

    Nosotros siempre estuvimos estigmatizados. Éramos diferentes. Y lo éramos porque éramos comunidad, porque todo el mundo contaba, porque lo importante era formar personas; lo importante era enseñar a pensar; lo importante no era sólo, que lo era y mucho, adquirir conocimientos sino deleitarse en  el ejercicio de aprender.

    Deporte, excursiones, teatro, fiestas, el coro... actividades complementarias que hacían de ese imprescindible e irrenunciable periplo una exquisita aventura. Y yo lo aproveché a conciencia.

    Cantar en el coro, desde los seis años, me impulsó a estudiar música y descubrir y apreciar el valor de la disciplina y el esfuerzo. No se me ha olvidado. Hacer teatro me proporcionó vencer la vergüenza, domesticar mi verborrea, deleitarme con el ritmo y la calidad de las palabras; practicar gimnasia rítmica me convenció que la elasticidad no era lo mío y que nunca me colgaría una medalla. Y es que ser consciente de las limitaciones es tremendamente útil y muy sano. Visitamos lugares increíbles. Conocí, por ejemplo, cómo se hacían las galletas que comemos o cómo se trabajaba en un torno para hacer botijos.

    Siempre me he enorgullecido de que mis maestros nos conocían y bien. Se reían y se imponían. Escuchaban, compartían y se implicaban. Siempre tuve la sensación de que se lo pasaban en grande, que disfrutaban como nadie con lo que hacían. Y yo, que soy caprichosa, quería lo mismo para mí; ese fue mi propósito. Aquí, lo confieso, intuí mi vocación. Me ensañaron, en mi caso, que las historias que contara las contara bien; que fuese una artesana del lenguaje, al fin y al cabo es mi herramienta de trabajo.

    Serrat hablaba y habla, en una de sus canciones, de las pequeñas cosas. Yo, sin ser él y sin su poesía, soy defensora a ultranza de las mismas. Ellas son las que cincelan, porque mientras todos proyectamos hacer algo grande que nos catapulte a la fama y al éxito inmediato vamos relegando los pequeños detalles. Y La Palomera, sin miedo a ser etiquetada, como así ha sido durante tiempo, se erigió en paladín de las mismas. Y que quieren que les diga, cuando uno es fiel a sus principios, siempre gana y todos seguís ganando: padres, docentes y alumnos. Así que mi enhorabuena por estos 25 años. Por la fidelidad, por el esfuerzo, por el convencimiento profundo de saber que estáis haciendo algo terriblemente importante, aunque el escepticismo invada en ocasiones el juego... es inevitable. Y como también soy egoísta, gracias por la parte que me toca. Eso sobre todo.

Henar Riegas González. Ex–alumna del centro

 


 

MI COLEGIO

  Un lunes de enero, en clase de lengua, la profesora nos preguntó por nuestro recuerdo más antiguo; el mío era con tres años, en el primer año del parvulario, pero luego me vinieron más recuerdos a la cabeza y lo que me sorprendió fue que todos estaban ligados con mi colegio.

  ¡Aquel colegio en el que he pasado más de la mitad de mi todavía corta vida! Si no recuerdo mal, estuve diez largos y maravillosos años, tres en el parvulario y siete en el "colegio de los grandes", como le llamaba por aquel entonces.

    Nunca podré olvidar a aquel colegio que me vio crecer, reír y también llorar. Allí conocí a mucha gente; buena y mala, y allí hice mis primeras amigas las cuales después de trece años (que se dice pronto) aún conservo. Por aquel largo camino, también me crucé con grandes profesores sin los cuales no podría haber llegado donde estoy, ya que aparte de inculcarme conocimientos me enseñaron a respetar a los demás, a compartir.. ., en definitiva a ser persona, cosa que considero de vital importancia para el futuro de un niño. No suelo citar a ninguno porque siempre se te puede olvidar alguno, pero en este caso no puedo evitar el recordar a aquella profesora a la que en principio temíamos todos, por su fama de dura. La verdad es que yo también me quejaba al principio, pero poco a poco la fui descubriendo y me di cuenta de que era una persona maravillosa, nada gruñona ni antipática como me la habían pintado, un poco dura si, hay que reconocerlo, pero gracias a ella el cambio al instituto me resulto más fácil que a los chicos de otras clases que por desgracia no tuvieron la suerte de toparse con esta gran profesora. No sería justa si no nombrara a otros profesores con los que he vivido muchas experiencias como por ejemplo a Idoia, Javier o Tasita con los cuales aprendí a leer y a reír en el parvulario.

  Con seis años me tenía que ir al "colegio de los grandes" y sinceramente estaba un poco asustada, pero al ver a Marcela, aquella profesora de blanco cabello y sonrisa en la cara, mi miedo se desvaneció. Me tocó en la letra "A" debido a mi apellido y desde aquel momento pasé diez años en esta letra. En 30 de primaria mi profesora fue Carmen Valbuena, una menuda pero graciosa señora; con ella pasé dos años, igual de los más difíciles porque ya teníamos que empezar a estudiar, lo cual me resultó muy fácil con Carmen a mi lado. Al pasar esos dos años, ya empezaba 50 yeso eran palabras mayores, pero como dije antes fueron duros pero valieron la pena con Flor como profesora.

  A los doce años empecé la E.S.O. que la verdad no sabía lo que significaban las siglas. Mi tutor fue Fidalgo al que recuerdo con cariño, pero en este curso ya había más profesores, pues teníamos uno por asignatura. Tampoco podré olvidar ni a Otilia, de sociales, ni a Carmen Compadre, de naturales, la cual me volvió a dar en mi primer año de instituto. Otros profesores a los cuales les doy las gracias son; Gema, Juanjo y Celia, de, inglés; Ana, José Manuel y Javier de E.F. y Tere, Carmen Matamoro y Ceferino, de música.

  Después de resumir un poco mi historia escolar doy paso a los recuerdos, aquéllos que me han hecho empezar a escribir esto.

  El primero que se me vino a la cabeza cuando mi profesora me preguntó fue aquel en el estábamos toda mi clase sentada en una alfombra verde mientras la profesora nos leía un cuento y al levantar la cabeza del libro, de vez en cuando, le decía siempre al mismo chico:

-Iván, estás en la Luna.

  Otra anécdota que recuerdo con mucha nitidez se produjo cuando un niño llamado Daniel, de tres años, fue a clase con la varicela no curada del todo y nos la contagió a todos, hasta a Idoia, la profesora; la verdad es que me alegro de haberla pasado a esa temprana edad. Otros recuerdos memorables son los siguientes: cómo nos poníamos los abrigos, tirándolos primero al suelo, cuando aprendimos a atamos los cordones de las zapatillas, cuando nos disfrazamos de tomatitos en carnaval, o de indios, disfraz el cual todavía conservo en mi casa.

  Pero el recuerdo que más me impactó fue cuando los Reyes de España fueron a mi colegio, y a mi clase. Yo sólo contaba con seis años, y con esa corta edad no me daba mucha cuenta de lo importante que eran. De repente, se abrió la puerta trasera de mi clase, la cual en mi vida la había visto abrirse antes, y por ella entraron muchos hombres vestidos de negro, lo cual nos acongojó un poco. En efecto se trataban de fotógrafos y de guardaespaldas, al ver esto, ya me fui dando cuenta de qué iba la cosa. Recuerdo como si fuera ahora, cuando el rey se acercó a mí y me preguntó que qué estábamos haciendo y yo como una inocente niña le respondí:

-Una mariquita y luego vamos a escribir dentro. -

  Entonces Don Juan Carlos esbozó una sonrisa. Aquella imagen salió en todos los telediarios y todo el mundo me preguntaba que por qué le había dicho esa tontería al rey y yo no paraba de responder que le había dicho la verdad.

  Recuerdo que era el cumpleaños de Dani sí, aquel mismo muchacho que nos había pegado la varicela, y con todo el desparpajo del mundo le entregó al rey una de esas bolsas con gominolas que se daban cuando era tu cumple, y éste echó mano a su bolsillo y le regalo un llavero. Dani fue la envidia del colegio por largo tiempo, pues hasta había llegado a salir en el periódico.

  Otra cosa de la que me alegro mucho es de hacer "cálculos mentales" con Flor; cada vez que teníamos clase de matemáticas se los pedíamos a gritos:

 -¡Cálculo mental!

-¡Cálculo mental!

  Y gracias a ellos calcular no fue ningún problema hasta que entraron las calculadoras en nueStras vidas, pues operaciones que siendo niña las hacía de cabeza, ahora tengo que usar la calculadora.

   Esto ha sido mi historia en mi colegio, el C.P "La Palomera", al cual ¡No creo que pueda olvidar! ¿Podré escribir algo parecido con mi instituto, I.E.S. "Ordoño II" dentro de unos años? En él, ya he vivido muchas cosas buenas pero también malas, pues en mi opinión es una etapa más difícil, pero una de las más importantes, pues es cuando empezamos a madurar aquella persona que nos enseñaron a ser en el colegio.

 Marta Castañón


    Y de repente, te hallas sentada en una cafetería en Madrid, con tu mejor amiga de la infancia, intentando plasmar en unas líneas las experiencias inolvidables que han marcado nuestras vidas. Tras pensar y recordar durante horas, la nostalgia que sentimos sólo nos pide agradecer a La Palomera todo lo que hoy en día somos. Allí aprendimos valores como la solidaridad, tolerancia, respeto entre culturas e igualdad. Y allí se empezó a forjar nuestra conciencia social y actitud crítica.
    La Palomera, cuando nosotras la vivimos, era un ejemplo educativo que todos los colegios deberían seguir. Tal vez nosotras hablemos desde la subjetividad de nuestras vivencias, pero lo que está claro es que La Palomera  no era un colegio convencional, La Palomera era especial; de hecho, era más que un colegio en el que te enseñaban matemáticas y lengua, allí te enseñaban a vivir, a convivir y a pensar libremente.
    Así que por todo esto y mucho más, otra vez GRACIAS PALOMERA Y NO CAMBIES NUNCA.

    Alicia González González y Violeta González Paniagua


SALUDO AL 25 ANIVERSARIO

 En este caso, 25 años no son las "bodas de plata", son de oro, ganado a pulso por una trayectoria de Escuela Pública de alta calidad educativa.

   Soy maestra y cumplo -como el colegio- 25 años en la profesión. Estuve en La Palomera entre los años 1985 y 1991, en  el Ciclo Superior de la EGB; seis cursos que coincidieron con lo que llamamos "la Reforma"; es decir, la experimentación de la maltrecha LOGSE.

   Recuerdo aquellos años como un tiempo de muchísimo trabajo, pero ilusionante e ilusionado. El colegio entero experimentaba programas: de coeducación, de educación para la paz, talleres de tutoría (cuando este término no nos era tan familiar como ahora), escuela de m/padres...incluso formamos un grupo de danza ("el balet rosa de La Palomera") en el que nos divertíamos bastante y hasta nos llamaron para alguna actuación, ¡ qué osadía! El motor de tanta energía ilusionada se llamaba, se llama, Ofelia; para ella mi recuerdo más cariñoso y agradecido.

   Profesionalmente, aquellos seis cursos fueron la Universidad de mi aprendizaje: aprendí a ver la profesión desde otro punto de vista,desde la "cultura de las posibilidades"  ( superando esa tentación que tantas veces nos instala en la "cultura de la queja"...); adquirí el sentido pedagógico de COMUNIDAD EDUCATIVA, sobre una práctica de escuela abierta y participativa, integrada en la vida. Sé por los exalumnos/as que también para ellos fue una época que recuerdan con cariño, que les ayudó a cruzar sin demasiados traumas la edad iniciática de la adolescencia.

   Tal vez la nostalgia de mirar atrás hace que hoy sólo le ponga el azogue al espejo de los recuerdos de ese pasado; pero la realidad es como la recordamos. Considero una suerte haber formado parte de un proyecto y modelo de escuela pública en el que sigo creyendo tantos años después. Y con tan buen equipaje, seguí viaje en Babia, donde llevo 15 años.

   Hoy sólo quería hacer llegar un saludo cariñoso y cómplice a cada una de las personas con quienes compartí aquel tiempo feliz (compañeros/as, alumnado, familias ) y a quienes antes, después y ahora seguís haciendo en la nueva Palomera pedagogía con calidad humana. Un recuerdo especial a José Antonio, integrante de aquel equipo, ausente ¡tan temprano! También dos abrazos para los conserjes Mario y Ángel, que sobrellevaban todo aquel trajín. Para tod@s, mi felicitación de aniversario y mi ánimo para SEGUIR PLANTANDO ÁRBOLES BAJO CUYA SOMBRA SABEMOS QUE NO LLEGAREMOS A SENTARNOS.

                                  Firmado: Nati Largo


Hola, soy un antiquísimo alumno de este centro, de hecho, entré en él en el curso 80-81, en 5º  E.G.B... o sea, antediluviano!

me topé con la pagina casualmente, y ya puestos traté en vano de buscar fotos de antiguos alumnos.

La mía desconozco en que rincón de mi casa andará, y mi propuesta es que si  guardan en archivo las fotos de todas las promociones que pasaron por La Palomera, no estaría mal colgarlas en la web del colegio para regocijo de carcamales como yo.

Un saludo y muchas felicidades por esos 25 primeros años de existencia.

 

César Merino Martín.

 


 

25 ANIVERSARIO DEL COLEGIO LA PALOMERA

      Soy una madre de antiguos alumnos del Colegio La Palomera, que en estos días anuncia su 25 aniversario, y no puedo por menos que plasmar en un papel todos los pensamientos y recuerdos que vienen a mi memoria de este colegio, en el que mis 2 hijos llevaron a cabo sus estudios hasta 8º de EGB, como se decía antes.
          ¡Cuántas vivencias! Fueron unos años donde por encima de todo estaba el bienestar y el aprendizaje del alumno, donde empezó a surgir la confianza pero también el respeto entre el niño/a y el maestro/a. No quiero decir que todo fuera maravilloso, perfecto no hay nada ni nadie, pero había algo que iba dejando poso en cada chaval, y también en cada padre; un poso, un punto de unión entre padre, madre y maestro, que repercutía en la buena educación de nuestros hijos, y eso que hubo momentos duros!!!. Aún recuerdo por ejemplo la Reforma, ¡Uf!, ¡Qué trago pasamos!. Los padres de entonces no sabíamoss dónde nos metíamos, no había otra salida, o te adaptabas a la nueva experiencia educativa o te ibas del cole. No voy a analizar lo que fue la Reforma de aquellos comienzos, pero sí fue una época tensa para todos los que fomábamos la Comunidad Educativa. No debemos olvidar tampoco aquellas fuertes tensiones con el arreglo del Parvulario, los primeros Consejos Escolares, ¡Madre mía!, Eran sesiones maratonianas que luego siempre terminábamos con una cena o con un pincho, a modo de aflojar tensiones y relajar el ambiente. Recuerdo la manifestación que hicimos para arreglar el camino al cole, el día de la inauguración de las piscinas municipales por el Sr. Alcalde y demás corporación, ¡Qué vivencias!.
          Creo que siempre nos acordaremos de las fiestas del colegio, juegos y regalos para todos que conseguíamos de todas partes, Caja Espafia, Continente, y demás establecimientos a los que íbamos una y otra vez.
          ¿ y aquellos carnavales en el patio del colegio,  que luego hacíamos extensivos por el barrio? Bueno, la verdad es que podria estar horas y horas recordando todo lo que dieron de sí esos años.
        Y los profesores... ¡Hombre, había de todo!. Claro está que si dijera lo contrario mentiría, pero creo que dominaba el buen profesional. Fue un época en la que siempre un grupo estaba dispuesto a dar todo de sí mismos y a implicarse en todo lo que fuera bueno para los chicos. También el equipo directivo era importante. Sin menospreciar a Efraína y a Mª Victoria, creo que la época de Ofelia fue excepcional para el colegio en aquel momento.
          y no quiero extenderme más, tan sólo p1asmar unas pinceladas de lo que fue y de lo que tan buen sabor de boca nos dejó, tanto a los alumnos, como a los padres de aquellos primeros años de un colegio del que siempre nos sentiremos orgullosos y recordaremos con gran cariño.

Mari Tere


 

Hola:

me llamo Rafael de Paz Urueña y tuve el gusto de "estrenar" el colegio en el curso 80-81 y al mismo tiempo ser miembro de la primera promoción. Yo os propongo publicar una revista o lo que salga con las aportaciones de todos los que han pasado por sus aulas, y para ir dando ejemplo, aqui os mando un breve texto con algunos recuerdos de aquel curso en el que todos eramos nuevos. Acudiré si se organiza, pues lo veo obligatorio, a una reunión de "antiguos".

Un abrazo y suerte con los eventos del xxv aniversario.

Rafael.



Asunto: 25 Aniversario
Fecha: sábado, 04 de febrero de 2006 17:00

Hola!! Soy Guillermo Fernández Flórez y soy un antiguo alumno del Colégio Público La Palomera. Si no recuerdo mal de la 3ª Promoción.

Me alegra que el colegio haya cumplido su 25 Aniversario y por mi parte orgulloso y feliz de haber estudiado en este colegio público ya que tengo grandes recuerdos y momentos buenos que no se olvidaran.

Espero que el colegio siga impartiendo clase de esa forma tan buena ya que si es así en el futuro recibiréis más e-mails como el mío, orgulloso y agradecido de poder haber estudiado allí.

No se me puede olvidar dar un saludo y un beso muy fuerte a una profesora que está hecha de otra pasta, una forma de ser que muchos querrían tener y poder dar esa alegría que en algunos momentos recibías sin darte cuenta, esa es sin duda Flor, una gran profesora envidiable.

Por mi parte es todo. Un saludo muy fuerte y ENHORABUENA !!

 

                   

                                                                                 Guillermo

 

HOLA!!!!!!

PARECE QUE FUE AYER CUANDO ACABE EN EL COLEGIO,YA VAN TRECE AÑOS,COMO PASA EL TIEMPO.

 CONSERVO MUY BUENOS RECUERDOS DE ESOS OCHO AÑOS, TANTOS QUE ME HE LLEVADO UNA ALEGRIA AL COMPROBAR QUE PARTE DEL PROFESORADO SIGUE EN ACTIVO.

  ME GUSTARIA QUE EN EL 25 ANIVERSARIO HUBIERA UNA JORNADA DE ENCUENTRO PARA ANTIGUOS ALUMNOS EN EL CENTRO. 

 ESPERANDO VERNOS PRONTO UN SALUDO DE IVAN FERNANDEZ  RODRIGUEZ DE LA PROMOCION DEL 93.


Al leer la prensa del miércoles 15 de Marzo, vemos como el presente curso cumplís 25 años desde la inauguración en el Colegio Público "La Palomera". El Claustro de Profesores del Colegio Público "Camino del Norte" os deseamos que todos los Actos que celebréis este año tengan una gran repercusión y éxito para seguir reivindicando el trabajo de la Escuela Pública.

    Enviarnos la programación de Actos que tengáis prevista para acompañaros.

    Un cordial saludo.

                    Claustro de Profesores de "Camino del Norte"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Concursos

Premiados: Al final de la Página

 

CERTAMEN LITERARIO

 

  LEMA:  “NUESTRO COLEGIO CUMPLE 25 AÑOS”

DIRIGIDO A TODOS LOS MIEMBROS DE LA COMUNIDAD ESCOLAR

(FAMILIAS, ANTIGUOS ALUMNOS/ AS Y PROFESORADO)

 

Con motivo de la celebración del 25 aniversario de la creación de nuestro Colegio, del 15 al 19 de mayo de 2006.

 

BASES del CONCURSO:

 * Los trabajos podrán realizarse en dos modalidades: prosa o verso y  pueden estar ilustrados o decorados. Con una extensión máxima de una cara de folio (DIN A-4).

* Se firmarán con un pseudónimo y  se aportarán dentro de un  sobre cerrado los datos del autor/a que correspondan al pseudónimo y  teléfono de contacto.

 * Los trabajos se entregarán antes del 5  de mayo (viernes) en Dirección o Jefatura de Estudios.

 * El Jurado adjudicará tres premios.                 

 * Entrega de premios: día 19 de mayo (viernes), a partir de las 16 h. en el patio escolar.           

- Aprovechamos la presente convocatoria para invitarles a  las diversas actividades programadas, entre las que destacamos: elaboración e inauguración de un gran mural alusivo al tema, (el boceto está expuesto en los tablones de Primaria),  dos tertulias educativas, actuaciones de teatro, conciertos instrumentales, de aula coral, exhibiciones deportivas y al desarrollo de “25 juegos tradicionales de ayer y hoy”.  A partir del 15 de mayo, podrán  visitar en la Biblioteca y vestíbulo: exposiciones  de los diversos materiales educativos y trabajos de los alumnos/as en relación con los  25 años de vida escolar  de nuestro Colegio.

 

CONCURSO DE CARTEL Y LOGOTIPO ANUNCIADOR

DE LOS 25 AÑOS DE LA CREACIÓN

DEL COLEGIO PÚBLICO “LA PALOMERA” de León

 BASES:

 

1/ Podrá participar cualquier miembro de la Comunidad Escolar (padres/madres, alumnado, ex - alumnos/as y profesorado). Los datos personales deben figurar al dorso: nombre - apellidos y curso para alumnos/as,  teléfono para el resto.

2.- Fechas: Se podrán entregar los trabajos hasta las 14 horas del 10 de marzo de 2006, en la Secretaría del Centro.

3/ Medidas del Cartel: 17 x  25 cm., en cartulina o papel, etc. (Pueden recoger el modelo de participación en Conserjería).

4/ Medidas  del Logotipo: Estará incluido en un marcapáginas conmemorativo del 25 Aniversario, en cartulina o papel  de 6 x 18 cm, en el que figurará además,  información sobre aspectos educativos del Centro. (Pueden recoger el modelo de participación en Conserjería).

            En el diseño se incluirá el siguiente texto: “1980/81 – 2005/06”, “25 Años” y Colegio Público “La Palomera”.

5/ Las técnicas a emplear en ambos Concursos serán: de libre elección por el concursante. (pintura, plumilla, diseño informático, etc.)

6/ El jurado estará formado por: El Equipo Directivo, dos miembros de la Junta Directiva de la Asociación de Padres/Madres y la Profesora coordinadora del XXV Aniversario.

7/ Premios: El Cartel finalista será publicado como portada de una carpeta alusiva a la conmemoración y    el Logotipo  finalista formará parte de un marcapáginas  anunciador del 25 Aniversario. Además  a los ganadores se obsequiará con un lote de libros y material deportivo.

8/ Con los trabajos presentados se realizará una exposición en el Colegio.

 

 


Premiados

 

 

25lapiz.jpg (44239 bytes)

Primer premio: Juan Carlos Seoane

25cole.jpg (82555 bytes)

Segundo Premio: Alberto Voces de 2º C

25paloma.jpg (51659 bytes)

Tercer Premio:  Alba Martínez Castro de 4º B

25cartel.jpg (144848 bytes)

Primer Premio de carteles: Juan Carlos Seoane Moras

25cartel2.jpg (82123 bytes)

Segundo Premio de carteles: Daniela Alejandra Durán Rozo de 4º C