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Reseña Biográfica de LEONARDO DA VINCI (1452-1519). |
Pintor, dibujante, escultor, ingeniero e inventor italiano. Encarna los nuevos derroteros y la crisis de la cultura de fines del s. XV.
Su vida artística se puede dividir en cuatro períodos: florentino (1452-82), milanés (1483-99), vida errante (1500-16) y el último, que abarca tres años, exilio voluntario en Francia, en la corte de Francisco I.
Hijo de Ser Piero, notario de la Señoría de Florencia, hacia 1469 lo encomendó éste al taller de Verrocchio, cuyas enseñanzas compartió con Sandro Botticelli, Lorenzo di Credi y Pietro Perugino. Se tienen pocas noticias de su actividad durante este período, pero la Anunciación (Uffizi) para San Bartolomé de Monteoliveto, donde la fusión de la luz y la sombra anuncia el sfumato leonardesco, demuestra los sorprendentes progresos del joven artista, que en 1472 estaba ya inscrito en el Libro rosso dei debitori e creditori de la Compañía de San Lucas.
El primer encargo independiente es de 1478 y a éste le sigue otro, en 1481, de los monjes de San Donato de Scopeto, cerca de Florencia, para la Adoración de los Reyes Magos, inconclusa (Uffizi), y un San Jerónimo (1482, Pinacoteca Vaticana), en el que en un ambiente claroscuro asocia la figura al ambiente de la caverna, anticipo del de la Virgen de las Rocas.
En este período, la mentalidad de Leonardo se desarrolla en contacto con la cultura humanística florentina, de la que asimila ideas pitagóricas y una especie de misticismo cósmico, al mismo tiempo que se acentúa su sentimiento de soledad. En 1483 se encuentra en Milán al servicio de Ludovico el Moro; el duque le empleó como pintor, escultor, ingeniero y organizador de sus fiestas; le encargó además una estatua ecuestre de su padre, Francesco Sforza, que Leonardo no llegaría a fundir.
Mientras se dedicaba a sus trabajos de hidráulica, ingeniería y escultura, pintó dos grandes obras: en la Virgen de las Rocas (1483-93, Louvre), encargada a Leonardo y a los hermanos Ambrosio y Evangelista De Predis por la Cofradía de San Francisco el Grande, de Milán, la suave ambigüedad de los tipos y la fusión pictórica entre la figura y el ambiente hacen de ella una muestra de la poesía figurativa de Leonardo; de ella existe en la National Gallery una réplica tardía de su taller, probablemente de Ambrosio De Predis.
La segunda gran obra de su período milanés es la Santa Cena (1499, refectorio de Santa Maria delle Grazie), en la que abandona el esquema geométrico de Castagno, supliéndolo por una nueva euritmia bramantesca, en una perspectiva arquitectónica casi maciza. Para Ludovico el Moro pinta, en 1498, dos salas del castillo sforzesco. En la misma época preparaba trabajos sobre mecánica, perspectiva y anatomía. Su obra permaneció ignorada hasta 1651, en que se publicó su Trattato della pittura.
Permaneció en Milán hasta 1500, es decir, hasta la caída del ducado de Milán; después se trasladó a Mantua, donde retrató a Isabel de Este (Louvre), más tarde a Venecia y, finalmente, volvió a Florencia. En la capital toscana, también dedicado a sus búsquedas científicas, inicia una nueva era y pinta dos obras capitales, Santa Ana (1501, Londres, Royal Academy) y la Gioconda (1503, Louvre), la sublimación formal y expresiva del arte leonardesco. Entre 1503-04 realiza la Batalla de Anghiari, en el salón del Palazzo Vecchio de Florencia, de la que quedan sólo dibujos preparatorios y la célebre copia de Rubens (Louvre).
Hacia 1506 abandona Florencia y se traslada a Milán, donde permanece como huésped del gobernador francés, Charles dAmboise; en 1513 viaja a Roma, acompañando a Giuliano de Medici; allí permanece hasta 1516, año en que se traslada a Francia invitado por Francisco I.
Por su universalismo y naturalismo, Leonardo transforma el orden gótico y lo supera por su concepción de la vida orgánica. A la perspectiva lineal añade la perspectiva atmosférica. En sus escritos elaboró teorías científicas de la perspectiva, de la anatomía, del color y de las sombras. La visión lumínica de Leonardo contrasta con el riguroso plasticismo de la escuela toscana.
Su gran innovación pictórica es el sfumato, la obtención de nuevos efectos de fluidez de las formas en el espacio con veladuras en profundidad, en una realidad nueva, más poética; así, al sistema florentino de contrastes en claroscuro, opone Leonardo la asociación de los colores contiguos. Los dibujos proporcionan a su conocimiento científico una base concreta que le lleva a multiplicar sus descubrimientos. En la original esquematización de algunos de ellos muestra claramente su interés por la mecánica del equilibrio y del movimiento de los cuerpos.
La obra científica de Leonardo, en especial sus originales contribuciones a la mecánica de los sólidos y de los fluidos, sus invenciones, quedó casi desconocida de sus contemporáneos.
Página realizada por ALBERTO HENARES (2ºESOA)