EN EL BIERZO

 

La Orden del Temple fue fundada en Palestina en el año 1.118. Su misión era proteger a los peregrinos y de esta forma se convirtieron en una eficaz caballería.

Los templarios tuvieron su sede en la mezquita de la Roca, encima del antiguo templo de Salomón.

En 1.291 fueron expulsados de Palestina y se convirtieron en los banqueros de Europa. Su gran riqueza estaba en multitud de granjas agrícolas regidas por los caballeros y trabajadas por "domésticos" y jornaleros.

A finales del siglo XII los templarios se asentaron en Ponferrada y fundaron su castillo, aunque poco queda del original. Poseían además el castillo de Cornatel, Sarracín y Corullón.

Al igual que en tierra Santa, aquí los templarios protegieron a los peregrinos.

Según la tradición hacia el año 1200 son ellos los que encuentran la imagen de la Virgen de la Encina en el interior de un árbol. Sobre esto hay versiones diferentes, pero lo cierto es que los estudios realizados dicen que la talla de la Virgen es targodótica, del siglo XV o principios del XVI.

En 1307, el rey de Francia envía orden de detención contra los templarios, no está claro si los madó apresar para no pagar las numerosas deudas que con ellos había contraído o bien porque temía un poder tan fuerte como el que ellos habían conseguido. De una u otra forma las acusaciones contra los templarios fueron terribles:

  • Adoración satánica
  • Pisar crucufijos
  • Homosexualidad,...

Bajo tortura confesaron muchas cosas y el débil papa Clemente V obligó a la disolución de la Orden en 1312.

En El Bierzo los monasterios cercanos (Carracedo, Montes) pudieron también estar contra los templarios, tal y como se recoge en "El Señor de Bembibre", pero la realidad es que no hubo lucha y el rey Fernando IV consideró a los templarios inocentes, permitiéndoles entrar en otras órdenes. Las tierras y los dominios del temple los consideró feudales y regresaron a la Corona.Los castillos de Ponferrada, Cornatel y Corullón pasaron a manos de los Condes de Lemos por herencia, en el siglo XV.

En el castillo de Ponferrada hay esculpidas varias "thaus" que la tradición atribuye a los templarios, pero no hay que olvidar que las cruces templarias tienen siempre cuatro brazos, sea cual sea su forma, y en este castillo están en sitios de construcción posterior; concretamente en la parte levantada por don Pedro Álvarez Osorio, conde de Lemos. Este mismo también utilizó la "thau" en castillos gallegos (como Monforte) que nunca fueron templarios. No se sabe porqué adoptó este símbolo, pero hay que recordar que dicha"thau" era también la insignia de la Orden de San Antonio, instituida por Alberto de Baviera, conde de Hainault, en Flandes, allá por el 1382.