Segunda cuestión.- Ese romance que aparece en la  Glosas ¿es el castellano? Tampoco, rotundamente, no. El romance de nuestras glosas es un romance ecléctico, aglutinador: además de reflejar peculiaridades vascas, reúne rasgos lingüísticos que en textos posteriores aparecerán  definiendo a los diversos dialectos peninsulares del latín; es decir, junto a rasgos específicamente riojanos, se detectan caracteres propios del navarro, del aragonés, del leonés y del mozárabe.

    Por razones históricas y geográficas, La Rioja ha sido siempre -y lo sigue siendo- encrucijada de caminos, confluencia de razas, de culturas, de límites, de reinos, de condados y ducados, de modos de entender la vida y, por tanto, de maneras de hablar y escribir. Por eso, nada tiene de extraño, y todo de congruente y lógico, ese romance misceláneo y conciliador de unas glosas escritas en La Rioja fronteriza. El romance de las Glosas Emilianenses pertenece, pues, como cabía esperar, al dialecto riojano, "embrión o ingrediente básico [en expresión feliz de Claudio García Turza] del complejo dialectal que conformará el castellano". Por lo tanto, como señala Manuel Alvar , "estas palabras transcritas por el amanuense de San Millán sólo podrían ser consideradas lengua castellana o española en cuanto que revelan la existencia de unos rasgos lingüísticos que son comunes al dialecto que, con el transcurso de varios siglos, se convertirá en lengua nacional" e internacional (añadimos).

    En resumen (lo dijimos ya al principio), hablar de que La Rioja, por sus Glosas, constituye la "cuna del castellano" no es exacto en sentido estricto, pero en sentido lato no carece de fundamento; bien entendido, de acuerdo con lo aquí explicado, tal rótulo se justifica plenamente. Desde luego, objetivamente, con las pruebas científicas documentales como guía, ninguna otra zona geográfica española merece tanto, hoy por hoy, tal honor. Mientras no aparezca otro documento más antiguo en otra región, el testimonio escrito más antiguo de algo que, inequívocamente, ya no es latín y que se parece mucho al castellano, al que incluso engloba y subsume, pertenece al patrimonio de la Rioja. Así que bien puede decirse que esta mañana van a visitar todo un tesoro, un monasterio emblemático, "cuna" de las lenguas romances hispanas y, por ende, del castellano o español.

    ¿Castellano o español? Para referirnos a la lengua gracias a la cual ustedes me están entendiendo en estos momentos (o, al menos, a eso aspiro), ambos términos son sinónimos. Castellano, por su origen y por la tradición; español, por constituir el idioma oficial de todo el Estado español, de manera exclusiva en casi todo el territorio y compartida en las Comunidades con lengua propia. Cada cual puede hacer uso legítimo de su forma preferida, incluso es, por muchos motivos, muy saludable alternarlas; pero, por salud democrática, nadie debería ser recriminado por optar por una sola de ellas. Por cierto, si consideramos que los españoles que la hablamos apenas sumamos el diez por ciento del total mundial, quizá el nombre que mejor le cuadre, y con el que nadie debería sentirse agraviado ni excluido, fuera el de hispano: hispanohablante, al fin y al cabo, llamamos al que habla español o castellano e hispana es también la América que concentra la inmensa mayoría de los que hablan nuestra lengua.

    Llamemos como llamemos a esta actual lengua hispana nuestra, lengua hispana como es la de las Glosas, conviene que cobremos conciencia del poderosísimo instrumento de comunicación en el que se ha convertido y del que tenemos el privilegio de disponer. Se trata de la cuarta lengua del mundo por número de hablantes (unos trescientos treinta millones), después del chino, del inglés y del indi; de la tercera por número de países que la tienen como lengua oficial (veinte), detrás del inglés y del francés; por lo que en el índice de importancia internacional de las lenguas del mundo ocupa (con el 0´388) el tercer lugar, tras el inglés y el francés1.


1 Datos tomados de OTERO, Jaime, "Una nueva mirada al índice de importancia internacional de las lenguas", incluido en una recentísima publicación colectiva de la Universidad de Valladolid: El peso de la lengua española en el mundo, Fundación Duques de Soria e Incipe, noviembre de 1995.Continúa.

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