Cornago
aparece citado en el siglo X en un documento del monasterio de Albeda. A partir
del siglo XII las referencias a este pueblo son abundantes.
El
rey Alfonso I El Batallador le concedió un fuero en 1.114.
Los
primeros Señores de Cornago fueron los Jiménez de Rada.
Posteriormente
el señorío lo ejerció la familia de los Luna, partiendo de Juan Martínez de
Luna, y con un ilustre representante que fue valido del Rey Juan II de Castilla,
D. Álvaro de Luna, muerto en Valladolid a causa de las intrigas palaciegas.
Durante
unos años el Señorío estuvo en manos de Juan de Beaumont, pero volvió a sus
antiguos propietarios. Siguió en esa familia varios siglos, y su último
poseedor fue el Duque del Infantado.
Como
símbolo del Señorío en el pasado hubo en el lugar una Picota o Rollo
jurisdiccional, en una Era cercana al pueblo; así como también una horca
situada en un monte frente a la villa, hoy llamado de la Cruz.